La inclusión financiera en México no se resolverá únicamente ampliando la infraestructura bancaria tradicional; de ahí que, la hipótesis apunta hoy en día a las superapps, las cuales están redefiniendo el acceso, la frecuencia y la forma en que millones de personas interactúan con el sistema financiero.
De acuerdo con el estudio “Súper Apps: El Nuevo Motor de Inclusión Financiera en México”, elaborado por The Competitive Intelligence Unit (CIU), más de 19.5 millones de personas en el país ya utilizan servicios financieros digitales.
También, el 55% de dichos usuarios los emplea de manera activa, lo que refleja que la adopción ha dejado de ser marginal para convertirse en un hábito cotidiano.
Ese cambio no es únicamente tecnológico, sino estructural.
Durante décadas, la inclusión financiera estuvo vinculada a la cercanía con una sucursal bancaria; hoy, depende de la conectividad.
Superapps y los servicios financieros
En un país con más de 100 millones de internautas y una penetración de smartphones superior al 96%, el teléfono móvil se ha convertido en la verdadera puerta de entrada al sistema financiero.
Las superapps en ese sentido, han sabido capitalizar el entorno al integrar servicios financieros dentro de plataformas de uso cotidiano.
Ello es clave, toda vez que el usuario ya no “entra” al sistema financiero, sino que interactúa con él mientras resuelve necesidades diarias como transportarse, pagar servicios o comprar en línea.
De ahí que, no es casualidad que, mientras una persona visita una sucursal bancaria menos de una vez al mes, un usuario de superapps puede interactuar con dichas plataformas de forma mensual hasta 20 veces.
Dicha frecuencia transforma la relación con el dinero, y en ese contexto, la gestión financiera deja de ser esporádica y se vuelve continua, integrada y, sobre todo, más accesible.
De hecho, 86% de los usuarios percibe que dichos servicios han mejorado su economía personal, lo que evidencia su impacto tangible en la vida cotidiana.
Fomento a la inclusión financiera
Otro aspecto para considerar es la capacidad para atender segmentos históricamente excluidos.
Si bien persisten brechas —como el hecho de que solo 36% de las mujeres tiene acceso a crédito—, los modelos digitales comienzan a revertir la tendencia, donde cerca del 46% de los usuarios de crédito en plataformas como DiDi son mujeres.
Ello demuestra que las superapps no solo escalan rápido, sino que también pueden ser más inclusivas.
Sin embargo, también el fenómeno no está exento de retos, esto porque la inclusión financiera digital debe ir acompañada de educación financiera, protección de datos y regulación adecuada para evitar riesgos como el sobreendeudamiento.
Aun así, el rumbo es claro; las superapps no son una extensión del sistema financiero tradicional; sino su evolución.
Y representan el punto de convergencia entre tecnología, datos y necesidades reales del usuario; y en ese cruce, México está encontrando una oportunidad histórica para democratizar el acceso a los servicios financieros.