Desde hace varios años, la revolución digital ha reconfigurado la oferta y el acceso a los servicios financieros; sin embargo, nunca una innovación tecnológica había tenido un impacto tan profundo y transversal como el que estamos viviendo con las finanzas integradas (embedded finance).
Dicho modelo, que consiste en integrar servicios financieros —como pagos, créditos, seguros o cuentas digitales— directamente dentro de plataformas que tradicionalmente no eran del sector financiero, está transformando la manera en que millones de consumidores interactúan con su dinero y acceden a servicios esenciales.
Como concepto, embedded finance o finanzas integradas hace posible que empresas no financieras —plataformas de comercio electrónico, aplicaciones de movilidad, redes sociales o marketplaces— ofrezcan experiencias financieras completas sin que el usuario tenga que salir de su ecosistema digital habitual.
Esas integraciones se habilitan tecnológicamente mediante APIs y sistemas de open banking que conectan plataformas con proveedores financieros, reduciendo fricciones y simplificando la experiencia del usuario.
La tendencia no solo responde a exigencias de mercado, sino que abre puertas a segmentos históricamente excluidos del sistema financiero tradicional.
El impulso de las finanzas integradas
Por ejemplo, en plataformas de comercio electrónico como Shopify o Amazon, las opciones de financiamiento al punto de compra permiten que pequeños comerciantes y consumidores accedan a créditos de forma rápida y sin trámites bancarios complejos.
Un caso que ilustra esta transformación es el de ciertos retailers que ahora ofrecen opciones de pago en cuotas directamente en su proceso de checkout, o incluso tarjetas de crédito digitales emitidas dentro de su plataforma.
Dichas soluciones no solo optimizan la experiencia de compra, sino que también empujan a un segmento de población poco bancarizado a participar dentro de un ecosistema financiero digital.
Pero el alcance va más allá del comercio electrónico; toda vez que, aplicaciones de movilidad integran sistemas de pagos automáticos y seguros integrados, lo cual no solo facilita la operación de conductores y usuarios, sino que también crea una puerta de entrada a servicios financieros para personas que, de otra forma, no interactuarían con un banco tradicional.
Esa convergencia de servicios financieros con servicios cotidianos impulsa la inclusión financiera de diversas formas, desde acceso simplificado a créditos, gestión de pagos sin necesidad de abrir una cuenta bancaria tradicional y herramientas de ahorro y seguro accesibles desde un único canal digital.
Además, democratiza el acceso a dichas herramientas al llevarlas al entorno digital donde ya reside gran parte de la vida económica del usuario.
En definitiva, las finanzas integradas no solo redefinen el rol de las empresas no financieras, sino que acercan a más consumidores al corazón del sistema financiero global, reduciendo barreras de entrada, eliminando intermediarios innecesarios y creando experiencias más inclusivas, eficientes y adaptadas a las necesidades del siglo XXI.